Meseta de Horezu

La meseta o el valle de Horezu recoge a varias localidades que son la ciudad de Horezu junto con los principales pueblos colindantes: Costeşti, Măldăreşti, Vaideeni y Slătioara.

Ubicada en el valle de las montañas Căpăţinii, Horezu se encuentra en el corazón del valle, hogar de una comunidad que comparte el carácter común del idioma, la cultura y la tradición. El valle presenta un excepcional patrimonio cultural y natural.

Desde el punto de vista turístico, esta meseta tiene características que resaltan su singularidad. Por lo tanto, la región alberga innumerables monumentos naturales, así como 93 monumentos culturales e históricos que se encuentran en la lista del Ministerio de Patrimonio Cultural.

Índice

    Valle de Horezu, un paisaje único

    El entorno geográfico natural de la comarca está formado por una zona montañosa que ocupa alrededor de las dos terceras partes de toda la superficie, bosques, campos, huertas. En las montañas Căpăţânii hay picos altos que superan los 2000 metros, como Ursu (2 124 m) y Coşana (2 011 m).

    La región está salpicada de arroyos: Costeşti, Bistriţa, Bistricioara, Horezu, Râmeşti, Luncăvecior, Luncavăţ, Recea, Mariţa y Cerna. La mayoría de estos pequeños ríos cruzan las bandas de piedra caliza de la parte sur de las montañas Căpăţânii, especialmente el macizo de Buila-Vânturariţa, donde el agua infiltrada ha dejado huellas en el relieve kárstico creando gargantas (Bistriţa) y cuevas (Peştera Liliecilor - The Bats Cave ).

    El clima varía según las zonas geomorfológicas y la altitud. La temperatura y el clima mediterráneos del valle contrastan con la nieve de las cumbres que resiste 180 días al año y ofrece pistas esquiables en las zonas de Zmeuretu, Govora y Văleanu. La flora en crecimiento respeta las particularidades geográficas de la región: bosques de coníferas y huertas visten las colinas.

    Un itinerario interesante

    La herencia ortodoxa y la cultura rumana son una parte integral de la región.

    El Monasterio de Horezu es un lugar protegido por la UNESCO y uno de los símbolos de la región.

    La diversidad del entorno natural y los monumentos históricos son asombrosos, ofreciendo al turista muchas posibilidades de vacaciones. Entre los monumentos de culto, el monasterio de Bistriţa, en sus más de 500 años de vida, acogió al primer impresor de Valaquia, pero también al primer libro impreso en territorio rumano en el siglo XVI.

    Las casas fortificadas de Măldăreşti (llamadas Cule) son viviendas perfectamente conservadas que fueron puntos de defensa en la época medieval. Además, las casas fortificadas representan centros de arte popular que rara vez se encuentran y solo en algunos lugares.

    Las fuentes minerales del pueblo Costeşti, con sus propiedades terapéuticas han demostrado su importancia a lo largo del tiempo en los balnearios de la localidad. Las gargantas de Bistriţa, Costeşti y Pietreni son las gargantas de piedra caliza más estrechas e impresionantes de Rumanía. una visita a la Cueva de los Murciélagos (Peştera Liliecilor) podría ser una experiencia inusual.

    La reserva natural “Museo Trovanţilor di Costeşti” es un área dispersa con gigantescas formaciones rocosas rugosas que pueden ser de interés debido a su tamaño y apariencia zoomorfa.

    Valores tradicionales

    La Cerámica Horezu es único en Rumanía por sus motivos cromáticos y florales y se ha convertido en algo representativo de la región. Los objetos de cerámica son conocidos en todo el mundo. Estos objetos conservan la tradición local y muestran influencias bizantinas haciendo de este arte una marca de distinción específica para el valle de Horezu.

    Herramientas tradicionales como el torno de alfarero, el grajo, el cuerno, el horno y elementos decorativos como flores estilizadas, caracoles, trenzas y puntadas, y "El Gallo de Horezu" subrayan el carácter único de la cerámica de Horezu.

    Los elementos culturales y populares, tangibles e intangibles, de las montañas Olteniei y Mărginimea Sibiului tienen un alto valor artístico y turístico y se han integrado con el tiempo para convertirse en parte integral de la cultura local.

    Gracias al paisaje, los pastores han encontrado un lugar propicio para la conservación y perpetuación de sus tradiciones pastoriles; los pastores de la comarca continúan la tradición de la trashumancia y llevan sus rebaños a las montañas.

    Tuvieron una fuerte influencia en la cocina regional, con sus productos a base de leche (varios tipos de queso fresco y suave como "jintiţă", ricotta, balmoş (queso dulce de oveja, preparado en mantequilla o leche hirviendo con poco maíz), productos cárnicos de cordero y cabra.

    Son muchos los pueblos que conservan la artesanía y el folclore materializado en: trajes típicos, tejidos, bordados, confección de pieles de borrego, carpintería artística, elaboración de la lana, arquitectura. Ferias y eventos culturales con grupos corales, gaiteros y bailes folklóricos resaltan la riqueza etnocultural de la zona.

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